Hace algún tiempo, concretamente a principios del siglo XX, había un tren que llevaba a la gente a la parte más alta de Funchal, en un barrio llamado Monte. Debido a la geografía de la isla y a sus vertiginosos caminos, los madeirenses siempre han buscado medios que faciliten los desplazamientos urbanos, así como el transporte de mercancías.

Al cabo de un tiempo, la forma de desplazarse cambió y, en un proceso muy pionero, la isla de Madeira construyó un teleférico que se convirtió en una atracción, ya que se había instalado dentro de la ciudad y en un terreno parcialmente urbano. La dinámica de la construcción supuso ambiciosos retos de ingeniería en los cimientos y el montaje de las torres, lo que implicó el traslado de enormes estructuras metálicas a lugares de difícil acceso, hasta el tendido del cable de acero a lo largo de una distancia de 3 200 m. Sin duda, un proyecto audaz que hoy en día llena de orgullo y admiración a los madeirenses.
Hoy voy a hablar de los paisajes más bonitos que se pueden contemplar desde estas cabañas, que nos ofrecen unas vistas preciosas y, al mismo tiempo, nos hacen pensar en el valor y la audacia de esta maravillosa gente que vive aquí, en Madeira.
Los teleféricos de Madeira son:
Fajã dos Padres

Achadas da Cruz

Rocha do Navio

Fajã do Cabo Girão

Garajau

Monte

Y el Jardín Botánico

Estructuras diferentes, usos distintos, pero todas ellas situadas en lugares de una belleza extraordinaria. El más grande de ellos es el Monte, situado en la Zona Antigua, con una capacidad de 800 personas por hora, repartidas en un total de 39 cabinas de ocho plazas. El trayecto en este teleférico nos lleva a Monte, donde podemos disfrutar de los trineos de mimbre de Monte Toboggan (https://guiailhadamadeira.com/monte-toboggan-wicker-sledges/) y visitar el Jardín Botánico; dura unos 15 minutos y tiene un desnivel de 560 metros. En este recorrido se puede contemplar la ciudad desde una perspectiva única, comenzando el trayecto con el paisaje urbano, que va dando paso gradualmente al entorno natural. Este teleférico está adaptado para personas con movilidad reducida, ya que ambas estaciones (de llegada y de salida) están preparadas para acoger a este tipo de pasajeros.
También contamos con el teleférico de Garajau, inaugurado en 2007, que lleva a una playa maravillosa y a la Reserva Natural de Garajau.
Estos retos de ingeniería se encuentran repartidos por toda la isla y sus precios oscilan entre 1 euro (niños en el teleférico de Rocha do Navio) y 15 euros (adultos en el teleférico del Monte). Para mí, es un trayecto cuyo coste es moderado en comparación con la emoción que supone deslizarse por cables de acero en cómodas cabinas y contemplar la auténtica belleza que ofrece esta «Perla del Atlántico».