Sabemos que el vino de Madeira es muy conocido en todo el mundo y se exporta a diferentes partes del mundo, pero la isla no solo produce este tipo de vino. También existe el vino tradicional que, gracias a un clima templado y a la gran claridad que reina durante la mayor parte del año, crea las condiciones perfectas para elaborar este vino lleno de sabor.
Estamos hablando de los vinos “Terras do Avô”, que tienen un sabor especial porque sus uvas se cultivan y se cosechan justo al lado del mar.

“Terras do Avô” (Seixal Wines) es una empresa familiar fundada en 2008 por el patriarca, el señor Duarte, y que hoy en día comercializa cuatro tipos de vinos (dos blancos y dos tintos) y un vino espumoso (el único que se elabora en la isla), fruto de la idea de celebrar su 50.º aniversario de boda. Su principal zona de viñedos se encuentra en Seixal, con 31 parcelas en la costa norte y solo una en la costa sur, debido a las condiciones climáticas.

Y hablando de él, el señor Duarte, de 75 años, padre de Sofía, Filipa y Duarte, me cuenta que empezó a cultivar uvas en una superficie de 900 metros cuadrados en 1999, en las tierras que heredó de su padre, por lo que sus hijos bautizaron el vino con el nombre de “Terras do Avô” (“Las tierras del abuelo”). Durante nuestra visita prevalece un ambiente familiar; sentados en un precioso balcón con unas vistas maravillosas a la playa de Seixal, el señor destaca que prima la calidad y nunca la cantidad, llegando incluso a desechar 30% de las uvas que no maduran en el momento adecuado, para dedicarse únicamente a la producción de aquellas que tienen el tamaño y la robustez adecuados.

La etiqueta de este vino es obra del artista plástico Marco Fagundes; cuando tiene forma rectangular, significa que se trata de vinos de cosecha tradicional, pero cuando es redonda, es porque proceden de cosechas especiales (es un dato a tener en cuenta a la hora de comprarlo).

La empresa organiza cinco tipos de catas de vino (con reserva previa) con precios que oscilan entre los 17,50 € y los 36,50 €, en las que, además de degustar las mejores variedades, también podrás disfrutar de deliciosos manjares portugueses (en este caso, recetas de la abuela) elaboradas personalmente por Sofía, hija del fundador, quien nos lo cuenta llena de orgullo ante una de las vistas más bonitas de la costa norte de la isla.

Me apasionó la historia y el sabor de lo que probé, y puedo decir que es una experiencia excelente poder conocer un producto regional con la calidad inigualable de los productos elaborados en Madeira.
Texto: Fabricio Lacerda