Estar en una isla rodeada de naturaleza es, sin duda, una opción estupenda si pensamos en la calidad de vida, pero imagínate poder hacer en esa misma isla cosas insólitas que te llenen de nuevas emociones y mucha adrenalina.
Por invitación de la empresa Mero Diving, fui a darme un baño en la Reserva Marina de Garajau, situada en la costa sur de la isla de Madeira y creada en 1986. Allí se puede observar una rica fauna marina con peces de diversos tamaños y especies, como el mero (Epinephalus guaza), que aquí en Madeira está totalmente acostumbrado a relacionarse con los buceadores, lo que permite nadar entre ellos.

Dentro de la zona de la reserva está prohibido pescar y la navegación está restringida, por lo que no hay motivo para el comportamiento agresivo de este animal, que a menudo se acerca a ti para darte un empujón o rozarse contra tu traje de neopreno o tu equipo de buceo.
La empresa ofrece esta inmersión de iniciación, que dura una hora de media en el agua y cuesta 50 euros. Antes de la actividad, se imparte una sesión informativa sobre cómo comportarse en el medio acuático y también sobre cómo salir de situaciones de riesgo controladas dentro del agua. Nuestra inmersión incluso sale desde la playa… a una profundidad de entre 15 y 20 metros, donde los curiosos montículos de arena nos llaman la atención con cada movimiento que hacemos.

Cabe destacar que en todas las inmersiones hay un instructor que te acompaña y que garantiza la calidad y la seguridad durante nuestra primera inmersión; además, el propietario de la empresa, el señor Carlos, supervisa de cerca la fantástica calidad del servicio, al igual que nuestro amigo Bernardo, que se mostró extremadamente atento en todo momento durante la inmersión.
Por mi parte, puedo decir sin lugar a dudas que fue una experiencia memorable que volveré a vivir y que recomendaré a todos los que vengan a la isla.
